La ciencia natural empírica, comprobable y demostrable que quieren ocultar
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Quizás no hayas escuchado sobre él, pero hace tan solo unas décadas, el doctor alemán Ryke Geerd Hamer hizo uno de los descubrimientos más importantes de la medicina en el siglo XX.
Todas las enfermedades, salvo tres casos concretos que expondremos a continuación, tienen origen con un trauma.
El shock no afecta solo a la psique, si no que se manifiesta en el cerebro, siendo visible en un escáner cerebral, y afecta a un órgano o tejido específico en el cuerpo dependiendo del tipo de shock vivido.
El Dr. Ryke Geerd Hamer
No se trata de una teoría. Es una ley
Este descubrimiento no es una teoría, se cumple en los más de 40.000 casos que investigó y recopiló el doctor. Se trata por tanto de una ley, que tiene cinco preceptos: Las Cinco Leyes Biológicas.
Durante muchos años este conocimiento se ha tratado de ocultar, manipular y denigrar. Pero la verdad es imparable. Acompáñanos hasta el final para conocer su historia y un conocimiento que te otorga todo el poder que un día nos intentaron quitar.
Como decimos, solo hay tres tipos de enfermedades que quedarían fuera de este sistema:
- Las enfermedades causadas por lesiones físicas, heridas, accidentes físicos…
- Las intoxicaciones, ya sean de origen químico, radiactivo, biológico…
- Las enfermedades infecciosas de organismos, para los que el organismo no ha podido experimentar previamente un proceso de inmunización natural. Por ejemplo, un ciudadano que viaje a un país tropical y se vea afectado por una infección que causa una enfermedad que no existe en su lugar de origen.
Las cinco leyes biológicas
Veamos los preceptos de Las Cinco Leyes Biológicas:
- Toda enfermedad grave empieza con un shock inesperado y vivido en soledad.
- Toda enfermedad tiene dos fases: la fase activa del conflicto (el cuerpo se adapta al conflicto, frío, insomnio, obsesión) y la fase de curación (cansancio, inflamación, fiebre). Lo que medicina llama enfermedad es en realidad la fase de curación.
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Cada tejido responde según su origen embrionario. Algunos órganos generan crecimiento celular, tumores. Otros pérdida de células. No es azar, es una lógica biológica.
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Los microbios no son enemigos, son aliados. Bacterias, virus y hongos ayudan a reparar tejidos dañados en la fase de curación.
- Lo que llamamos enfermedad es un programa biológico con pleno sentido. No existe error. Cada síntoma o proceso tiene una función para la supervivencia de la especie.
El primer punto es clave. Desde hace décadas vivimos cada vez más aislados. Vivimos en compartimentos estancos sin conocer si quiera a nuestros vecinos. Hemos abandonando las redes de convivencia y el sentido de pertenencia a una tribu o comunidad.
Todos vamos a percibir algunas realidades en este plano como traumáticas. Es así, debe ser así y no tiene que ser un problema. La diferencia está en si los vivimos en soledad o lo compartimos con nuestros seres queridos y cercanos.

La Dra. Sigrid Oldenburg y su marido, el Dr. Ryke Geerd Hamer
Origen, el propio trauma de su familia
Conozcamos el origen de estas leyes a través de la historia de su creador. El Dr. Ryke Geerd Hamer era un médico “normal”. Todo cambia 1968, con la trágica muerte de su hijo. El doctor y su familia se habían trasladado a Italia para abrir una clínica para personas sin recursos en Nápoles.
Una noche, su hijo Dirk recibe un disparo mientras dormía en un barco. Sin razón aparente. Por una persona que no conocía. El autor fue el príncipe Víctor Emmanuel de Saboya, que se encontraba en una fiesta de la aristocracia en un lugar cercano.
Dirk fue trasladado a Alemania en estado muy grave. Cuatro meses más tarde y tras diecinueve operaciones, termina muriendo en brazos de su padre. Fue un proceso complejo, con enormes dificultades en la investigación al tratarse de una persona que las autoridades italianas no permitían que fuese juzgada.

El Dr. Hamer con una foto de su hijo Dirk
A los pocos meses de la muerte de su hijo, el Dr. Hamer desarrolla cáncer de testículos. Su esposa, también doctora, sufre desde ese mismo momento diferentes tumores que terminan años más tarde con un infarto que se lleva su vida. Se trababa de personas con buena salud.
A partir de la muerte de su hijo y del desarrollo estos cánceres en él mismo y en su esposa, el Dr. Hamer inicia su investigación y emite la hipótesis de que tanto su cáncer como el de su mujer pueden estar relacionados con el brutal conflicto que vivieron en el más completo aislamiento e incomprensión.
Al trabajar como médico y docente en el departamento de oncología de las Universidades de Tübingen y Heidelberg, tiene acceso sencillo a muchos pacientes y casos clínicos. Investiga la posible causalidad del trauma y la enfermedad. En poco tiempo acumula más de 10.000 casos que verifican sus hallazgos.
No se trata por tanto de un teoría, desarrolla las Cinco Leyes Biológicas. Descubre que los traumas causan impacto en cerebro. Y éste es visible en un escáner cerebral. Cada trauma afecta a una zona concreta del cerebro y éste a un órgano determinado en el cuerpo.
En vista de sus resultados, muchos compañeros le derivan casos de pacientes con cáncer terminal y sin ninguna esperanza para la medicina "oficial". Años más tarde, culminó sus investigaciones con más de 40.00 pacientes e historias clínicas.

Portada de la tesis doctoral del Dr. Ryke Geerd Hamer presentada en octubre de 1981 en la Universidad de Tübingen.
Silencio y amenazas para frenar la verdad
En octubre de 1981 presenta su tesis, esperanzado de poder contribuir a expandir este conocimiento y sus resultados a todos los lugares. Para su sorpresa, siete meses más tarde de su presentación, la Universidad de Tübingen rehúsa evaluarla.
Por primera vez en la historia de la Universidad, una tesis no fue respondida. No podían rechazar algo correcto y fundamentado de manera científica.
Todavía, hasta el día de hoy, la Universidad de Tübingen rehúsa probar el trabajo científico del Dr. Hamer a pesar de dos órdenes de la corte que le obligaba a ello en 1986 y 1994.
No solo eso. Desde la misma Universidad donde presenta su tesis y donde trabajaba, le dan un ultimátum: o reniega de sus descubrimientos o lo expulsan de la Academia y del trabajo.
El Dr. Hamer no lo hizo. Y las consecuencias no se hicieron esperar. Lo expulsaron. Y empezó una cruzada contra él. Tras varios intentos, tampoco le permitieron abrir una clínica privada. Hasta intentan sin éxiro internarlo en manicomio. Además le retiraron la licencia médica.
Todo por no renegar de su verdad. Finalmente es arrestado y condenado a 19 meses de cárcel. ¿Por matar? ¿Por hacer algún tipo de mal o perjuicio? No. Es condenado por dar consejo médico sin disponer de licencia. La que ellos mismos le habían quitado.
En contraste, 13 años después de matar a su hijo, el príncipe Alberto de Saboya fue condenado solo a 6 meses de audiencias por poseer un arma ilegal. Ni una palabra del asesinato.
Cuando Hamer fue arrestado, la Policía confiscó todos sus archivos. En el juicio en el que paradójicamente lo condenaron, un fiscal se vio obligado a confesar que varios años después de su tratamiento, 6.000 de los 6.500 pacientes con cáncer terminal que había tratado, estaban aun vivos.

El propio juicio de su condena sirve como prueba de la verdad del Dr. Hamer
Condenado y perseguido... ¡Por curar!
Ese único dato proporcionado por el fiscal contiene la información importante. Fue condenado y perseguido por curar. Sus más de 40.000 casos estudiados y documentados no pueden ser refutados. Tan solo podían desprestigiarlo y tratar de ocultar un conocimiento que atenta contra los cimientos del actual sistema médico y farmacéutico.
En su historia hay muchas cuestiones que dejan en muy mal lugar a los organismos oficiales que dicen querer lo mejor para nosotros. Como explicamos antes, una de las Universidades más prestigiosas de Alemania continua a día de hoy, contrariando dos resoluciones oficiales que le obligaban a hacerlo, sin dar respuesta a su tesis.
Lo hace a pesar de los 30 documentos oficiales de verificación refrendados por centenares de médicos y de las verificaciones independientes realizadas por varias universidades (Trvanská, Düsseldorf, Viena).
Su Nueva Medicina Germánica nunca será para todos. No es algo externo que se tenga que tomar de manera pasiva. Se trata de ir hacia dentro. Mirarnos y revisarnos. No es tan sencillo como tomar una pastilla o quejarnos a otra persona o de otra persona. Pero la diferencia es que esto, como ha demostrado el Dr. Ryke y todas las verificaciones independientes de universidades y otros compañeros de profesión, SANA.
