
Radiación EMF. Todo la Verdad bien explicada.
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Definición
La radiación electromagnética es producida por la variación de corriente en un conductor, que produce a su vez campo eléctrico y magnético oscilante, propagándose en cualquier medio. Se suele denominar EMF de las siglas en inglés de "Electromagnetic Field (Campo Electromágnetico).
Dentro de EMF se incluyen las ondas de radio, las microondas, la luz infrarroja, la luz visible, la luz ultravioleta, los rayos X y los rayos gamma etc.
Tipos de radiación
Según la frecuencia de oscilación del campo electromagnético (el número de veces que cambia de polaridad y/o de valor por segundo), la radiación EMF se clasifica en dos grandes grupos: Radiación Ionizante y Radiación No Ionizante.
Desde el ámbito de la ciencia Oficial, entendida como una institución dogmática e impositiva y no fundamentada en evidencia o estudios independientes, se afirma que la radiación ionizante tiene la capacidad de arrancar electrones de los átomos, incluyendo aquellos de nuestro ADN y células, lo que ha llevado a que se reconozca el daño que esta provoca. Dentro de esta categoría se encuentran, entre otras, las radiaciones de Rayos X y Gamma.
No obstante, incluso en el año actual que escribo estas líneas (2025), tanto en el campo de la medicina como en otros sectores científicos institucionales, se continúa "enseñando" a los estudiantes, futuros médicos y profesionales, que "la radiación no ionizante no posee la energía suficiente para remover electrones, ni de las células ni del ADN, y por tanto, no causa daño".
En mi caso, con formación en Ingeniería Industrial y especialización en Electrónica, he observado que tampoco en estos programas se abordan y ni tan siquiera se mencionan los peligros de la radiación no ionizante, a pesar de la abundante evidencia y estudios que demuestran que, a mayor exposición, tanto en intensidad como en frecuencia, mayor es el impacto negativo en la salud. Este daño es observable, demostrable y repetible, cumpliendo así con los principios del método científico.
Sin embargo esto no es verdad. El daño depende de la frecuencia, tiempo de exposición y potencia. Incluso con frecuencias claramente no ionizantes (2.4Ghz) encontramos muertes confirmadas y estudios clínicos que demuestran el daño que producen, tal como veremos a continuación.
Inicio, radio con Marconi y evolución hasta hoy día
En 1887 Marconi inventa la radio
Hoy en día sólo en España, reconocidas de forma oficial existen sólo de telefonía más de
Recordemos que somos seres eléctricos. Nuestras células, corazón, cerebro, sistema nervioso... funcionan mediante impulsos electricos.
De hecho ya en el S.XIX en el año 1887 Willem Einthoven inventó el Electrocardiograma y 37 años más tarde Hans Berger inventaría el Electroencefalograma. Ambas pruebas son ampliamente utilizadas en la actualidad para medir los impulsos electricos del corazón y de nuestro cerebro respectivamente.
Muertes confirmadas
Como ejemplo tenemos el caso de Samuel Yannon, fallecido en 1974. Su muerte fue oficialmente reconocida por el Gobierno de los Estados Unidos como consecuencia de los daños causados por la exposición a microondas en su entorno laboral.
Samuel Yannon era técnico telefónico, y al poco tiempo de comenzar a trabajar , tuvo problemas de salud asociados. Le preocupaba que la causa pudiera ser el entorno en el que trabajaba, con elevados niveles de radiación electromagnética no ionizante.
Al continuar expuesto a ese daño, su condición se agravó: pérdida de visión, de audición, estado senil de forma prematura y por último llego a perder la mitad de su peso hasta su muerte.
Los tribunales acordaron que el entorno de microondas fue la causa de la muerte de Samuel Yannon, y otorgaron a su viuda una modesta indemnización en efectivo.
Recordemos que, en 1974, Estados Unidos no tenía ningún tipo de Ley para limitar la potencia de la radiación electromagnética, ni siquiera en entorno laboral o residencial. Sin embargo la Unión Soviética exigía ya entonces que la energía de microondas no supere los diez microvatios por centímetro cuadrado en el lugar de trabajo habitual.
Este caso subrayó los daños y perjuicio de salud en entornos con exposición a radiación no ionizante.
Existen varios casos reportados de fallecimientos por introducir la cabeza en un microondas.
Desde medios de comunicación, instituciones y profesionales de la salud, se ha transmitido la idea de que estos electrodomésticos son seguros y que la radiación no ionizante no representa un peligro significativo para la salud. Aunque irracional para la mayoría, algunas personas llegaron a confiar completamente en esta información oficial, hasta el punto de usar el microondas como sustituto de un secador de cabello cuando este se encontró averiado.
A pesar de la breve exposición, los altos niveles de radiación provocaron hemorragias internas que resultaron en la muerte horas después.
Fue debido a casos como estos y a los riesgos asociados con la exposición directa a las microondas que se estableció la obligatoriedad de incluir mecanismos de seguridad en los hornos microondas. Estos dispositivos deben contar con un sistema que impida su funcionamiento a menos que la puerta esté completamente cerrada, garantizando que no se liberen microondas durante su uso.
Como ejemplo en la Unión Europea, este tipo de regulaciones está cubierto bajo la Directiva de Compatibilidad Electromagnética (2014/30/UE).
Frecuencia de uso general (antiguas frecuencias de ámbito militar)
Además de seres eléctricos estamos compuestos en nuestra mayor parte por agua estructurada en un 70%.
La frecuencia de resonancia del agua (al menos vista desde la mayor eficiencia para absorver la radiación) es de 2.4 Ghz. Es por ello que es la frecuencia ideal en el uso de Microondas, para "calentar" la comida.
Por este motivo, era principalmente una frecuencia de ámbito militar, hasta que fue habilitada para uso civil en 1985, cambiando la regulación la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) en Estados Unidos.
Este cambio produjo que la banda anteriormente militar de 2.4 Ghz fuera la única habilitada para uso civil para aplicaciones industriales, lo que dió lugar a utilizarla en tecnologías como el Wi-Fi, los dispositivos Bluetooth, los microondas domésticos y otros sistemas inalámbricos.
Por otra parte la banda de 26 Ghz tiene mucha afinidad por el Oxígeno, y produce en los seres vivos expuestos a esta frecuencia una reducción de la absorción del oxígeno y en los niveles de saturación. "Casualmente" esta banda es ultilizada en la frecuencia más alta de la generación de telefonía 5G y también en todos los radares que incorporan los coches modernos llamado ADAS (sistemas avanzados de ayuda a la conducción).
Ahora ya sabemos que nuestro smartwatch, nuestros cascos inalámbricos, el manos libres de nuestro coche, el ratón inalámbrico, nuestra Wi-Fi y prácticamente la totalidad de dispositivos sin cable utilizan esta frecuencia de 2.4 Ghz de uso militar, y que es la misma que utiliza el horno microondas.
La pregunta entonces es, ¿es peligrosa? Vamos a responderlo en el siguiente punto.
Es peligrosa o dañina, y de qué depende
El daño que producen las radiaciones electromagnéticas depende principalmente de 3 factores: Potencia, Tiempo de exposición y Frecuencia.
Debido a tanta desinformación en este punto, a pesar de los estudios. algunos de décadas de antiguedad y los síntomas enfermedades, inflamación, reducción del flujo sanguíneo, extrés oxidativo, acidificación, tinitus, problemas cardíacos (interacción con las señales que contralan el corazón) etc, desde el dogmatismo imperante se pretende negar, por ello vamos a poner ejemplos muy básicos, visuales y que cualquiera pueda comprobar (no nos hacemos responsables de cualquier daño o experimento llevado a cabo, ya que como aquí escribo y reitero, estos campos son muy dañinos en alta potencia y/o tiempos de exposición prolongados).
Potencia
El daño producido es proporcional a la potencia recibida.
A su vez la potencia recibida es fruto de la potencia emitida entre distancia de forma exponencial. En mediciones obtenemos que la potencia recibida cae 1/10 (una décima parte) con el doble de la distancia. Estos es clave para protegernos, ya que alejarse 4 veces de distancia de la fuente de EMF supone unas 100 veces menos de potencia recibida.
Tiempo de exposición
El daño producido es proporcional al tiempo que estamos expuestos. Así por ejemplo aunque metiesemos la cabeza en el microondas a máxima potencia por sólo 0,1 segundos, y esa fuese toda la radiacion electromagnética recibida en nuestra vida no sería para nada un problema. Misma potencia, si cambiamos el tiempo a 8 horas, obviamente habremos transcendido.
Estos son los 2 parámetros más importantes, la potencia que recibimos y el tiempo durante el cual la recibimos.
Frecuencia
Para el mismo valor de potencia recibida y para el mismo tiempo de exposición, en general cuanto mayor es la frecuencia mayor daño. Especialmente dañinas son las frecuencias de 2.4 Ghz (gran afinidad con el agua) y de 26 Ghz (gran afinidad con el oxígeno y dificultad para absorber el oxígeno en los seres vivos sometidos a esta frecuencia).
Fuentes EMF y Soluciones para cada una
La mejor solución es evitar el problema. Ninguna solución va a ser mejor que eliminar la funte que la crea. De la misma forma que un casco protege de golpes, la mejor forma de no sufrir daños es no ser golpeado en primer lugar. No es una solución a largo plazo hablar con el teléfono móvil pegado al cerebro 8 horas al día y pensar que por tener una Electronite cerca o hacer grounding hemos solucionado el problema al 100%. Por ello vamos a crear dos grupos bien diferenciados, las EMF que podemos controlar y las que no podemos controlar, para obtener las mejores soluciones a cada uno:
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Radiaciones que dependen de nosotros:
Móviles (banda 3G de hasta banda 5G, frecuencias desde 0,7 Ghz a 26 Ghz)
Cargadores de movil
Cascos bluetooth ( 2.4 Ghz)
Smartwatch ( 2.4 Ghz)
Ratón y teclados inalámbricos ( 2.4 Ghz)
Radares de coches modernos: Sistemas avanzados de ayuda a la conducción (ADAS) ( 26 Ghz)
La solución para este tipo son primero eliminar la fuente y segundo, sino es posible protegernos con tecnología que la neutraliza, reduce o transforma a positiva o alejarnos de ella.
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Radiaciones que no dependen de nosotros (directamente): Radares meteorológicos, telecomunicaciones, ondas de radio, frecuencias y antenas militares, Antenas de Telefonía (generaciones 3G, 4G, 5G y 6G principalmente), antenas desde Satélites (Starlink por ejemplo).
La solución para este tipo es protegernos con tecnología que bien la apantalla, la transforma y neutraliza o reduce.
Estudios
Effects of electromagnetic fields exposure on the antioxidant defense system (Elfide Gizem Kivral & others, 2017).
Safety of wireless technologies: the scientific view (Richard Lear & Camilla Rees, 2025).
Antenas
Foro de Davos